UCEL

11 Junio 2019 En Noticias
29 de junio
Día y Horario
  • Sábado 29 de Junio
  • 09.00 a 12.00 hrs

Fundamentos y Objetivos

Conocer la cultura popular china, atraer al estudio del idioma y a la visita del país.

Plan de Estudio

Historia y pensamiento chino. Religión. Gobierno. Vida y costumbre chinas - hijo único. Festivales chinos. Animalística y leyendas - horóscopo chino. China turística. Música e instrumentos chinos. China graciosa y curiosidades. Incluido pausa Te: rito del te de flor exótica y yuebing (torta lunar).

Cuerpo Docente

Lic. Jesica Sabella - Diplomada en Medicina Tradicional China

Aranceles

  • $450
Inscripción Online




 

INFORMACIÓN SOBRE EL CURSO

Av. Pellegrini 1332. (S2000BUN) Rosario.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. /449-9292 int.141-149

Contactar




 

07 Junio 2019 En Noticias

 5 de julio

Introducción

Presentación de un libro, sobre la organización de las instituciones educativas.

Día y Horario

  • Viernes 5 de julio 
  • 18:00 hrs

Carga Horaria y Duración

  • 3 horas 

Destinatarios

Abierto a la comunidad, con inscripción previa.
 

Fundamentos y Objetivos

 Exposición y taller . Participar de una actividad formativa

Programa

Presentación de libro y actividad formativa. Relación entre los procesos de gestión y la vida. Mirada ontoepistemológico con una conmovisión interdisciplinaria. Poder, jerarquía, autoridad, competencia y colaboración. Conversaciones, tramas y diálogos generativos .
Liderazgo y coinspiración. Estudios de casos.

Docentes

Claudia Perlo, Leticia Costa, María del Rosario de la Riestra, Verónica López Romorini, Melisa Mandolessi, Carolina Cardu y Valeria Cendra.



 

INFORMACIÓN SOBRE EL TALLER

Of. de Informes e Inscripciones
Av. Pellegrini 1332. (S2000BUN) Rosario.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  - Teléfono: (0341) 449-9292 int. 141/149

Contactar

28 Mayo 2019 En Noticias


C. H. Kelly: Kingswood School (1891)
 
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” (Proverbios 22.6) 
En la fecha de hoy se celebra el Día de la Educación Metodista en Argentina, ya que en ella se conmemora la creación del primer colegio evangélico metodista del país. Fue así que un 28 de mayo de 1875, se fundó en la ciudad de Rosario lo que hoy se conoce como el Centro Educativo Latinoamericano (CEL).
 
Es importante recordar que para el Movimiento Metodista, el cual tuviera sus orígenes ya hace más de 281 años en lo que se conociera como Reino de Gran Bretaña (hoy Reino Unido), la educación tanto formal como no formal ocupó un lugar fundamental en la vida de sus miembros y en el proyecto de renovación social, eclesial y cultural que el mismo Movimiento promovía en todo el país, debido a que el sistema educativo británico era muy deficiente en su llegada a los vastos sectores populares de la época, principalmente entre los/as pobres y excluidos/as de las grandes ciudades industriales existentes.
 
Es así, que los hermanos Wesley (John y Charles) junto con otros/as líderes del Movimiento Metodista de ese tiempo, fueron fuertes promotores de la educación a varios niveles, haciendo énfasis en los/as niños más pobres y en los/as hijos/as de la naciente clase obrera británica. De esta manera, el 24 de junio de 1748, John Wesley inauguró la Kingswood School en la aldea minera de nombre homónimo, cercana a la ciudad portuaria, comercial e industrial de Bristol: su objetivo era “con la asistencia de Dios, instruir a los niños en todo campo de aprendizaje útil”. Charles Yrigoyen en su libro John Wesley: la Santidad de Corazón y Vida escribe al respecto (1996: 56): 

 
“Wesley sostenía entusiastamente que los alumnos que completaban su curso de estudio podían llegar a ser mejores académicos que la mayoría de los graduados de la universidades de Oxford y Cambridge. El currículo incluía cursos de lectura, composición, matemáticas, idiomas (latín, griego, hebreo, francés), historia, filosofía, geografía, ciencias, literatura, música y teología.”
 
El profundo sentido del acto educativo que los hermanos Wesley promocionaran en las múltiples instituciones educativas fundadas a lo largo de su amplio trabajo pastoral y social, evidenciaba el valor que le otorgaban a la educación como proceso de transformación no sólo personal, sino también social, con el fin de elevar el nivel de vida de las clases populares y brindar direccionalidad a la existencia humana en comunidad mediante una nueva ética, una nueva religiosidad y un renovado estar en el mundo mediante el conocimiento del Evangelio.
 
Y esto constituyó una de las características centrales de la educación metodista a lo largo de la historia, que se hizo presente también en el proyecto de fundar un colegio destinado a mujeres en la ciudad de Rosario, en un momento histórico de nuestro país donde la educación pública comenzaba a organizarse de nuevos modos y en la cual, muchas docentes estadounidenses migraron a la Argentina para llevar adelante este nuevo proyecto educativo nacional.
 
Y en ese rico e interesante contexto histórico, es que tiene lugar el nacimiento del actual CEL. Originalmente llamado Colegio Norteamericano, el mismo nació del espíritu misionero de la entonces Methodist Episcopal Church (Iglesia Metodista Episcopal) de los Estados Unidos de América (hoy Iglesia Metodista Unida), que brindaba (y aún brinda) especial importancia a la educación como tarea de testimonio y servicio público en nuestra sociedad. Convocadas por el Reverendo Thomas B. Wood (misionero estadounidense enviado a América del Sur por dicha Iglesia Metodista Episcopal), las maestras Louise Denning y Jennie Chapin vinieron de Estados Unidos de América con el objetivo de fundar una escuela moderna para niñas. El entonces Colegio Norteamericano fue la primera institución en la ciudad de Rosario dedicada a la mujer: por aquella época, el sistema educativo estaba en manos del Estado y de la Iglesia Católica Romana, teniendo la especial característica de que la mujer no figuraba entre las prioridades de dicho sistema.

En cuanto al proyecto educativo primigenio, Martín Tranier en Acerca del Centro Educativo Latinoamericano, nos recuerda lo siguiente:
 
“(Woods contó) con el apoyo de la Women Division of the Episcopal Methodist Church que envió desde EE.UU. a las jóvenes maestras Luisa Denning y Jennie Chapin. Formadas bajo la influencia de los métodos pedagógicos de Horace Mann comenzaron las actividades de enseñanza con cinco alumnas: Adela Peyronel, Carlota, una niña huérfana llamada Laura, Elsie Wood y Amy Wood.”

 
Denning y Chapin introdujeron métodos educativos innovadores para la época, tales como la participación activa de las estudiantes en clase, la enseñanza mutua entre ellas, el trabajo colaborativo, la búsqueda de material bibliográfico en la biblioteca escolar y el cuidado de plantas y árboles. Pero por sobre todo es necesario destacar, que dicho aprendizaje se logró dar en un milieu de dignidad humana, donde la mujer recuperaba su carácter igualitario con respecto al hombre y donde el Evangelio se presentaba como el promotor de estos nuevos valores.
 
De esta manera el Colegio Norteamericano llegó a inscribirse en el marco de la así llamada Primera Ola del Feminismo, que tuviera su nacimiento (dentro del mundo anglosajón) en la capilla metodista de Seneca Falls (Estado de Nueva York), durante el año 1848: las instituciones educativas destinadas a mujeres (desde nivel primario hasta nivel universitario) constituyeron una de las grandes metas trazadas por el feminismo de la época, para luchar por la emancipación de la mujer en todos los órdenes.
 
No fueron pocos los prejuicios a los que debieron enfrentarse en una sociedad fuertemente patriarcal como lo fuera la sociedad argentina en la década de 1870, pero lo cierto es que la fe inconmensurable de estas mujeres inspiró en aquellos lejanos años y sigue inspirando hoy, la labor educativa del CEL en Rosario, de las instituciones educativas metodistas presentes en el resto de Argentina y de tantos/as otros/as educadores/as que aprendieron de ellas. Por ello, es el anhelo de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA) que la semilla sembrada por Thomas B. Wood, Louise Denning y Jennie Chapin siga creciendo, no solo en el marco de nuestras instituciones educativas metodistas, sino principalmente en la educación toda como proyecto nacional, al estar centrada en los/as excluidos/as y en una filosofía de vida donde el pluralismo, el desarrollo de la vida humana plena y la construcción de un mundo mejor, estén siempre presentes.
 
Por todo lo expresado anteriormente y para cerrar con esta reflexión, es necesario traer a la memoria en el Día de la Educación Metodista en Argentina, la siguiente estrofa del himno A Prayer for Children que Charles Wesley compusiera para la inauguración de la Kingswood School, de forma que podamos reconstruir una vez más aquellos sentires y pensares antiguos que nos invitan a experimentar hoy, una educación otra:
“Unan los dos que han estado separados por tanto tiempo:
el conocimiento y la piedad vital;
Educación y santidad combinadas,
y verdad y amor, para que todos los hombres vean En aquellos que te entregamos a Ti,
Tuyos, completamente Tuyos, para (…) vivir.”

Oración: Dios de la vida y de la sabiduría, que te revelaste en Jesús, tu Palabra hecha carne, danos de tus dones para amar y educar en solidaridad los/as unos/as con los/as otros/as, guiados por tu Espíritu quien verdaderamente nos enseña todas las cosas, de manera que podamos aunar conocimiento y vida de justicia, educación y santidad, para así construir un mundo más justo desde nuestros/as hermanos/as más pequeños/as, tal como lo hiciera el propio Maestro, en quien nos mostraste el camino de libertad, igualdad y fraternidad a seguir. Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo, Cristo Jesús. Amén.

Luis G. Vásquez
Capellán – Pastoral Universitaria
UCEL
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 


 

 
27 Mayo 2019 En Noticias


Alfred William Hunt: John Wesley Preaching from His Father's Tomb (1830-1896)

 
“Por tanto, no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” (Romanos 8.1-2)
 
El pasado 24 de mayo, celebramos el Día Mundial del Metodismo, en memoria de lo que es considerado el momento fundacional del Movimiento Metodista, gracias a la famosa experiencia del Corazón Ardiente vivido por el Reverendo John Wesley en la capilla de la Unitas Fratrum (Iglesia Morava) de la calle Aldersgate en Londres, precisamente hace 281 años atrás.
 
Reconocer a la experiencia espiritual (en el sentido del geist/espíritu de la filosofía idealista alemana) de una persona particular como el momento liminar en que diera comienzo un movimiento socio-religioso de las características del Metodismo, precisamente permite condensar en la figura de uno de sus líderes más conspicuos e intelectual-teólogo de dicho movimiento, una espiritualidad y un sentir de época, en la que el encuentro con Dios y el posterior caminar de fe, no se encontraba desencajado del mundo y de la historia, sino que más bien invitaba a una renovación que abarcaba todas las dimensiones de la vida humana (incluida nuestra vida en relación a la naturaleza entendida como creación divina), centrada en el amor a Dios y el amor al prójimo.
 
Recordemos a Wesley en el relato de su propia experiencia de transformación personal, en el encuentro con Dios vivido aquel día:
 
“En la noche fui de muy mala gana a una sociedad de la calle de Aldersgate, donde alguien estaba dando lectura al prefacio de la Epístola a los Romanos de Lutero. Cerca de un cuarto para las nueve de la noche, mientras él describía el cambio que Dios obra en el corazón a través de la fe en Cristo, yo sentí un extraño ardor en mi corazón. Sentí que confiaba en Cristo, solo en Cristo para la salvación, y recibí una seguridad de que él me había quitado todos mis pecados, aun los míos, y me había librado de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8:2)” (Obras de Wesley, Tomo XI, Diario, 24 de mayo de 1738)
 
Confiar en Cristo, solo en Cristo para la salvación (que nos retrotrae al Solus Christus de la Reforma Protestante) y tener la seguridad del perdón de los pecados por la mera gracia de Dios (la Sola Gratia, también enfatizada por la Reforma) la cual era aceptada mediante la fe (Sola Fide), precisamente podía hacer ver que la liberación de la ley del pecado y de la muerte, constituía el salto hacia una nueva vida, trazada por la santidad y la justicia puesta al servicio de nuestro prójimo en el amor.
 
De esta manera, espiritualidad, pensamiento y ética, no quedaban escindidas entre sí sino que se proyectaban como una visión holística acerca de la religión y la vida en comunidad, en la que el sentido de la santidad quedaba enmarcada en lo que Wesley llamara Scriptural Holiness (Santidad Bíblica), una forma de vida y de estar en el mundo, trazada por un profundo sentido de solidaridad y justicia tanto en lo personal como en lo social. Es así que el mismo Wesley llegó a decir: “Quiero reformar a la nación, particularmente a la iglesia, y esparcir la santidad escritural sobre toda la tierra”.
 
En este sentido, es fundamental traer a la memoria, el suelo social y cultural, el humus que permitiera la emergencia del Metodismo en la historia. Y es que el Metodismo desde sus orígenes abrevó de una determinada tradición protestante, que estaba ciertamente presente en la matriz ideológica de las así llamadas dissident churches o iglesias disidentes de Gran Bretaña, tradición que si bien tenía contactos con el protestantismo de la Europa continental, presentaba sus propias particularidades al haberse desarrollado en el contexto geográfico y político de las Islas Británicas: estamos hablando del puritanismo y de su impronta dejada a lo largo de la historia británica a partir de las Guerras Civiles Inglesas (1642-1651), la instauración de la primera y única Commonwealth (o República) de la nación, y por último, la consolidación del sistema político inglés moderno en el marco de la Bill of Rights (o Declaración de Derechos) de 1689.
 
De allí la importancia que en la teología del Movimiento Metodista tuviera la consideración de la religión como una religión social y la santidad bíblica como santidad a la vez personal, comunitaria y social: para el Metodismo desde un principio la transformación de las instituciones económicas, políticas y culturales formó parte constitutiva de su ética evangélica, partiendo siempre de un fuerte sentido de la justicia a favor de los/as más necesitados/as y de los/as marginados/as en la sociedad inglesa del siglo XVIII.
 
La famosa frase dicha por Wesley “I look upon all the world as my parish” (Yo considero al mundo entero como mi parroquia), refleja las características centrales de un movimiento inicialmente religioso y social, que surgiera en el marco de los clubes universitarios de Oxford (los históricos clubs estudiantiles) y que con el tiempo se transformaría en una society o sociedad religiosa de la Iglesia de Inglaterra, para después separarse y convertirse finalmente en una iglesia independiente, tanto en Estados Unidos de América como en Gran Bretaña. El teólogo wesleyano Howard A. Snyder así lo expone:
 
“El metodismo apareció como un movimiento de renovación dentro de la Iglesia de Inglaterra, pero se extendió pronto más allá del anglicanismo, en parte porque los primeros evangelizadores metodistas atrajeron a gente pobre y trabajadora que vivía al margen de la iglesia. Anglicanos de nombre, la mayoría de los primeros metodistas no conocieron de hecho ninguna otra iglesia o tradición que el propio metodismo.”
 
Es así que el Metodismo como movimiento, tendría desde su temprano surgimiento un enfoque teológico, ético y pastoral que acercaría a sus primeros miembros a los sectores más empobrecidos de la naciente sociedad industrial británica, lo cual haría que su misión no estuviera exenta de pensar las cuestiones macropolíticas y macroeconómicas de su tiempo desde distintos lugares: ya sea que se refiriera a la organización política de los Pueblos Originarios de las Trece Colonias (hoy Estados Unidos de América), ya sea que se pensara en la vida comunitaria de las distintas etnias africanas diezmadas por los esclavistas o se tratara de abordar la problemática socio-económica de Gran Bretaña para esa época -sobre todo en lo referido a la pobreza y explotación en la que se encontraban inmersas las grandes masas de mineros, obreros de fábricas y campesinos, a partir del surgimiento de la etapa industrial del capitalismo- el Movimiento Metodista precisamente se construyó a partir de la fuerte urdimbre que se diera entre la naciente cuestión social moderna y la vida de fe.
 
Hacer memoria precisamente sobre esto, sobre el vínculo indisociable entre espiritualidad, reflexión y acción ética dadas tanto en John Wesley como en el emergente Metodismo cual fenómeno socio-religioso, permite repensarnos en el presente y también abrir nuestra mirada hacia el futuro, donde la renovación de la vida en todos sus aspectos puede ser transformada por la gracia de Dios en Cristo: la experiencia de Wesley en Aldersgate fue una experiencia que abrevó de un pasado, de una historia y de una tradición, pero que no se quedó allí, sino que se proyectó en el presente mediante la proclama del Evangelio y la lucha por la justicia, en el esperanza de que lo estatuido no tenía (ni aún tiene) la última palabra, sino más bien que dicha palabra la posee el horizonte liberador del reino/reinado de Dios, donde se harán manifiestos “un cielo nuevo y una nueva tierra” (Apocalipsis, 21.1). Al respecto el historiador británico Arthur Skevington Wood escribió:
 
“Los historiadores no han dudado en saludar a Juan Wesley como a uno de los primeros reformadores sociales de su siglo. Cuando la revista Gentleman´s Magazine (La Revista del Caballero) informó de su muerte, alabó sus logros de haber hecho “infinito bien a las clases inferiores de su pueblo”. El panegírico fue sobre todo para explicar que “por el trabajo humano de él y el de su hermano Carlos, se había introducido un sentido de decencia en la moral y la religión de las clases más bajas de la humanidad; el ignorante había recibido instrucción; el infeliz, alivio; y el abandonado, restitución”

Es por ello que en el Día Mundial del Metodismo, también nosotros/as mismos/as somos convocados/as a considerar -como John Wesley siglos atrás- al mundo entero como nuestra parroquia, para transformarlo a la luz del Evangelio y “esparcir la santidad bíblica sobre toda la tierra”.
 
Oración: Dios de la vida y de la gracia, en quien mediante tu Hijo Jesús encontramos la salvación de la ley del pecado y de la muerte, revélate en la historia y en nuestras vidas una vez más con el fin de construir un mundo nuevo, a la luz de la resurrección y de tu reino que viene, para caminar en santidad y justicia junto a nuestros/as hermanos/as más pequeños/as, así como lo hiciera John Wesley en agradecimiento permanente a la nueva vida que nos das en Cristo y en el poder de tu Espíritu Santo para vivir en el amor. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Luis G. Vásquez
Capellán – Pastoral Universitaria
UCEL
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 
Página 1 de 80
Está aquí: Home Noticias