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Martes, 24 Marzo 2020 09:00

Reflexión por el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

 

Carta Pastoral Marzo 2020Espina de la vida y de la historia…
León Gieco, en La memoria

“De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo, ni se adiestrarán para la guerra”,
porque “caminaremos a la luz del Señor”

Isaías 2,4.5


El antiguo Israel fue un pueblo caracterizado por el cultivo de la memoria, una memoria de alcance y sentido universal, una memoria entretejida de dolor y esperanza, de opresión y liberación, de la experiencia propia y de la apertura solidaria al otro; una memoria que abría caminos a la fraternidad ecuménica, al decir del profeta Isaías.

“Si comprender es imposible, conocer es necesario, porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras también. Por ello, meditar sobre lo que pasó es deber de todos”.

Primo Levi.

La memoria de los pueblos es importante y fundamental. La memoria está relacionada directamente con la identidad colectiva. Nos permite definir quiénes somos a partir de la historia común que tenemos y la interpretación de la misma.

El desafío es rescatar las vivencias como enseñanzas para comprender el presente y situarnos en él. Y permitir que estos testimonios sean para nosotros un impulso, que nos desafía a trabajar en la construcción del futuro que anhelamos como sociedad. Tal es el sentido de la memoria, una memoria viva, creativa, que desencadena aprendizaje e impulso hacia nuevos horizontes de vida.

“Esto es mi cuerpo, que muere en favor de ustedes.
Hagan esto en memoria de mí.
“Esta es la copa de la nueva alianza, confirmada con mi sangre.
Cada vez que beban, háganlo en memoria de mí.”

Jesús, en 1 Corintios 11,24-25

Sólo con memoria vivenciamos la fe, y con memoria y fe revivimos la vida y la historia de nuestros pueblos. La memoria nos ayuda a iluminar el presente, y en este presente, con esa luz, podemos generar y construir la vida. No es posible construir una democracia sobre la desmemoria y el olvido.

“En ocasiones, eludimos el sufrimiento que puede causar la memoria tratando de recordar lo que pueda herirnos. El olvido, en este caso, resulta activo (y) tiene lugar sobre todo en el plano de la historia.”
Paul Ricoeur


Aunque el hacer memoria sea doloroso resulta ser un acto de reparación y promesa de redención. Justamente porque los derechos de las víctimas no pueden, ni deben quedar pendientes, sino que piden y exigen el cumplimiento de sus derechos, más allá de sus dolorosas ausencias.

Desde el horror, la poesía de esta joven desaparecida se nos hace convocatoria a la memoria de lo ético y estético.

Niño,
si mañana no estoy,
quiero que recuerdes que estuve.
Que te di mi vida,
mis mejores años,
mi ilusión,
mi abrazo cálido.
Niño, quiero que
recuerdes que fui
parte de vos mismo
y que tus manos han sido
hechas por mis manos,
que tus ojos son
parte de mis ojos,
que tu frágil cuerpo
lo construí con el amor
que te tuve,
que le tuve a él,
que te tuvimos los dos.
Niño, si mañana no estoy,
quiero que sepas
que aunque te perdí
vos, vos no me perdiste.
Ana María Ponce


Somos impulsados a buscar la verdad, apasionarnos por la justicia, trabajar por la paz y la vida, en la certeza de que el mal y la muerte nunca tienen la última palabra, reafirmando junto al resto de la sociedad argentina el propósito colectivo enunciado por el fiscal Strassera en el juicio a las Juntas:

«Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: ¡nunca más!»

El evangelio es un mensaje de vida que nos impulsa a la búsqueda de una sociedad más justa y solidaria. Somos convocados, todos y todas, a construir la vida con verdad, paz y justicia.Y las iglesias mismas se ven convocadas a abrirse como lugares de recepción, de bienvenida, de consuelo, de apoyo, de sustento y de esperanza.

Nuestra existencia en América Latina tiene que ser una señal de esperanza y aliento para todos los que anhelan un mañana más justo, más solidario.
Nuestras iglesias han sido y deberán seguir siendo espacios que den vida, en los que la esperanza se respire y donde se protagonice la gracia ante tantas desgracias.


“La solidaridad con las víctimas y el acompañamiento a los excluidos es el imperativo de esta era”.
Nelly Ritchie.


Amada hermandad, caminaremos a la luz del Señor.
Abrazo fraterno/sororal.

Pastor Américo Jara Reyes
Obispo

 

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